La verdad está sobrevalorada. O eso dice mucha gente, aunque, si tienen razón, siempre nos quedará la sospecha de que nos estén mintiendo. Lo que parece fuera de discusión es que, a veces, la paz -en la sociedad, en la familia o en la pareja- se sostiene muchas veces sobre silencios, secretos o verdades calladas. Y cuando sale a la luz lo que está oculto, emerge la batalla. Ojos que no ven se articula en torno a tres piezas diferentes: en la primera, asistimos a la difícil convivencia entre dos hermanos, uno de los cuales padece una extraña enfermedad que le impide callar sus pensamientos más ocultos aun en las situaciones más inapropiadas; en la segunda, nos adentramos en el tremendo laberinto en el que se mete una pareja en cuanto deciden confesarse sus respectivos pasados como prueba de amor; finalmente, nos enfrentamos a una terrible venganza de… Mejor lean el texto.