Manuel y María dirigen una fundación benéfica. Son admirados en su comunidad porque, contando con una gran fortuna, deciden vivir de manera humilde y dedicar toda su riqueza y esfuerzos a ayudar a gente con problemas económicos o sociales, por medio de un estricto protocolo en el que se evalúan sus necesidades. Viven con su hija Susana, a la que adoptaron después de que su madre la rechazara por ser fruto de una violación.
Un día aparece por su calle Tulia, una extraña mujer mayor, que viene a pedir ayuda para su hijo. Se trata de un convicto por agresión sexual que sufre, en la cárcel, una grave enfermedad renal. Tulia le pide a Manuel que le done uno de sus riñones. No hay otros donantes compatibles y su vida depende de ello. La decisión de Manuel pondrá a prueba su altruismo y el futuro de su familia.